Tumbas arregladas con flor de cempasúchil, pintadas de vistosos colores pastel, con el afán de dar vida; altares coloridos, de tamaños y formas a gusto, forman la escena de la cantada. calles escenificadas con osamentas vestidas hechas de papel y alambre, en su mayoría representando a personas en específico. tradición de 5 siglos en el territorio de Naolinco de Victória. En honor a todos los santos, el primero de Noviembre, turistas y habitantes de este colonial municipio entonan cantos de alabanza en el cementerio y altares caseros, que en este particular lugar pereciera un pecado mortal no montar uno.
Las cantadas sobreviven al tiempo y la transculturación siendo transmitidas como todas las tradiciones, de generación en generación.
Panteón de Naolinco de Victoria.
Todo tipo de flores son depositadas en las sepulturas, dando viveza al lugar.







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